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Cada año, de noviembre a marzo, se registra la temporada de incendios, pero, en esta oportunidad, el clima profundiza el riesgo. Es que se registra un marcado déficit hídrico, que se suma a un pronóstico de temperaturas por encima de lo normal y una acumulación de material vegetal por las lluvias ocurridas entre agosto y septiembre. Frente a este panorama, desde el INTA se estimó el área de riesgo para la región centro del país y los informes demuestran que las hectáreas en alerta se duplicaron.

Así lo aseguró Pablo Vázquez –especialista en gestión ambiental y recursos naturales del INTA Anguil, La Pampa– quien no dudó en afirmar que “en La Pampa pasamos de tener 2 millones de hectáreas con riesgo entre moderado y severo a 4,6 millones”.

De acuerdo con Vázquez, esto se debe a que las lluvias invernales demostraron que los pastizales, si bien están afectados por la sequía, respondieron muy bien a la lluvia, sobre todo en las zonas de difícil acceso para el ganado, como son las zonas muy arbustizadas o muy alejadas de las fuentes de agua. A esto debemos agregarle que hay cerca de 3 millones de hectáreas que no se han incendiado en más de 10 años.

Esto se suma a las estimadas por el equipo que lidera Alejandro Pezzola –especialista en sistemas de información geográfica del INTA Hilario Ascasubi, Buenos Aires–. “Para el sur de Buenos Aires se estima que hay 1,4 millones de hectáreas en riesgo”, señaló. A su vez, en Río Negro se estiman otras 1,1 millones de hectáreas que dan una totalidad de más de 7 millones de hectáreas en alerta, el doble del estimado el año pasado.

“El año pasado no hubo grandes incendios, por lo que quedo mucha materia seca chica en suelo”, advirtió Pezzola. Además, señaló que “las lluvias ocurridas entre julio y fines de septiembre favorecieron el brote de los pastizales y pasturas de alto desarrollo que ocupan un total de 1,1 millones de hectáreas en el sudoeste bonaerense”.

Ambos especialistas coinciden en que “los riesgos de incendios son mayores a las del año pasado” e insisten en la necesidad de tener en cuenta las recomendaciones para productores para prevención. Además, la presencia de numerosos focos de incendios en 11 provincias del país, dificultaría mucho la disponibilidad de recursos humanos y equipos para combatirlos.

Por su parte, Daniela Echevarría – investigadora en el área de Teledetección y Silvopastoril del INTA Valle Inferior, Río Negro– indicó que “en el Este de Río Negro se observa en su mayoría situaciones de baja acumulación de combustible fino, causado por la escasez de lluvias oportunas y el consecuente mayor pastoreo relativo de los campos. Sin embargo, existen también sitios donde la acumulación es alarmante y con potencialidad de inicio de focos de incendios”.

Según el INTA: En un año, se duplicó el área de riesgo de incendios en la región centro 1

Anticipo: Mañana Lunes, repasaremos cuáles son las claves que estudian desde el INTA para el manejo correcto de las variables para prevenir incendios.

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