El icónico actor murió a los 88 años en su hogar en Douchy, Francia.
Su carrera abarcó más de 80 películas y dejó una marca indeleble tanto en el cine como en Argentina.
El célebre actor francés Alain Delon, ícono del cine y símbolo de una generación, falleció a los 88 años en su residencia en Douchy, Francia. Sus hijos informaron que Delon «falleció pacíficamente», según reportó la agencia AFP. Conocido por su imponente presencia en pantalla y su imagen de rompecorazones, Delon dejó un legado en más de 80 películas y series a lo largo de su extensa carrera.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, rindió homenaje a Delon describiéndolo como «un monumento» del cine, destacando que «interpretó papeles legendarios e hizo soñar al mundo». La carrera cinematográfica de Delon comenzó en 1957, y rápidamente se convirtió en una figura prominente de la escena francesa, compartiendo protagonismo con su rival Jean-Paul Belmondo. Con interpretaciones en clásicos como *El samurái* (1967) y *El círculo rojo* (1970), Delon consolidó su estatus como uno de los actores más reconocidos del cine negro.
Además de su carrera actoral, Delon fue un símbolo sexual de su época, apodado «el asesino de los chicos guapos» debido a su atractivo físico y sus papeles oscuros y complejos. Su actuación en *Monsieur Klein* (1976) es considerada por muchos, incluido él mismo, como su mejor interpretación. Aunque en Estados Unidos no alcanzó el mismo nivel de fama que en Europa, participó en títulos destacados como *¿Arde París?* (1966) y *El gatopardo* (1963), bajo la dirección del renombrado cineasta Luchino Visconti.
La relación de Delon con Argentina fue notable, principalmente a través de su estrecha amistad con el ex campeón mundial de boxeo, Carlos Monzón. Se conocieron en la década de 1970, y Delon promovió varias de sus peleas, incluso visitándolo en prisión tras la condena de Monzón por el asesinato de su esposa. Esta conexión trascendió el mundo del boxeo, dejando una influencia mutua entre ambas figuras.
Sin embargo, la vida de Delon estuvo marcada también por controversias. En 1968, el asesinato de Stevan Markovic, un empleado yugoslavo que vivía con él, lo involucró en una prolongada investigación que expuso sus vínculos con figuras del crimen organizado. Aunque fue absuelto, este caso reveló un lado más oscuro del actor.
En sus últimos años, Delon expresó sentimientos de soledad y desesperanza. En 2005, inquietó a sus seguidores al declarar que «decidir no suicidarse es la parte difícil; hacerlo es un juego de niños». Su vida personal, llena de altibajos, incluyó relaciones tumultuosas con figuras como Romy Schneider y Mireille Darc.
Nacido en Sceaux en 1935, Delon tuvo una infancia difícil. Tras el divorcio de sus padres, vivió en una familia de acogida y abandonó la escuela a los 14 años. Posteriormente, sirvió como paracaidista en Vietnam antes de regresar a París, donde su carrera en el cine comenzó casi por accidente.
En 2019, Delon recibió la Palma de Oro honoraria en el Festival de Cannes, aunque no estuvo exento de polémicas. Sus comentarios sobre la adopción de niños por parejas del mismo sexo y su admisión de haber abofeteado a mujeres en el pasado generaron críticas. No obstante, su legado en el cine y la cultura francesa es innegable, y su influencia perdurará a lo largo del tiempo.












