En una entrevista reciente con Gustavo Pérez Ruiz, Daniela Fariña, directora de comunicación de la Red de Alto Tráfico y Trata de Personas (RATT), expuso su perspectiva sobre la relación entre el patriarcado, la concentración del poder y su impacto en la perpetuación de abusos como la trata de personas y el abuso infantil.
Fariña argumentó que estos fenómenos no son eventos aislados cometidos por individuos «locos», sino que están profundamente enraizados en una construcción cultural que fomenta relaciones de poder y dominación. «El placer aparece a la hora de dominar, de tener poder sobre otro», explicó. Esta dinámica, dijo, lleva a un crecimiento alarmante de los delitos organizados y a la proliferación de figuras siniestras en la política que manipulan discursos y prácticas para mantener el control y la impunidad.
La entrevistada destacó la influencia de estructuras patriarcales y concentraciones de poder que refuerzan la violencia sistemática y la explotación, apuntando a la necesidad de una movilización masiva para frenar estos abusos. Según Fariña, el turismo sexual y la objetivación de las mujeres también contribuyen a posicionar a Argentina como un «foco principal en el problema de la pedofilia».
Fariña mencionó casos internacionales, como el de Jeffrey Epstein en Estados Unidos, y su impacto en Argentina. Enfatizó que, a pesar de los esfuerzos por desmantelar redes de pedofilia y trata de personas, las estructuras de poder suelen reorganizarse, manteniendo la impunidad. También habló sobre figuras locales involucradas en estas luchas, como Natacha Jaitt, cuya muerte sigue siendo un símbolo de la lucha contra la pedofilia en el país.
La directora de comunicación también subrayó la necesidad de un enfoque más integral en la lucha contra estas redes de abuso. Destacó que aunque hay personas comprometidas dentro del sistema judicial y político, la corrupción sigue siendo un obstáculo significativo. «El poder cuanto más se concentra, más estresa, y las condiciones se terminan rompiendo», reflexionó.
Finalmente, Fariña llamó a continuar la lucha y a visibilizar estos temas para romper con la impunidad y proteger a las víctimas, especialmente a las infancias. «El patriarcado es la concentración de poder, es el dominio de unos sobre otros y eso daña a la naturaleza, a las mujeres, a las diversidades y principalmente a las infancias, que son las únicas privilegiadas que tenemos que defender», concluyó.
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