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La Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO) desmintió enfáticamente versiones de que las plantas industriales de biodiésel se construyeron con subsidios, dado que nunca accedieron a ellos, y adhirió al pedido de las entidades sectoriales para que se restablezca prontamente el corte con
biocombustibles en el mercado interno.

“Las afirmaciones de que las inversiones realizadas desde 2007 para
construir las plantas productoras de biodiésel se hicieron con
subsidios es una completa falacia,” dijo Luis Zubizarreta, presidente
de CARBIO.

La expansión del uso de biocombustibles en el mercado interno, que
también dinamiza la industrialización de las cadenas agrícolas,
determinó que en 2018 se realizara en Rosario un ensayo con ómnibus de
pasajeros utilizando el ciento por ciento de biodiésel que, al resultar
exitoso al comprobarse que no afecta el funcionamiento de los motores,
desembocó en que más de 1.300 buses funcionen exclusivamente con
biodiésel en Rosario, Santa Fe y otras ciudades de esa y otras
provincias.

La mayor demanda por los biocombustibles a nivel mundial se debe a que
reduce las emisiones de dióxido de carbono y humo (particulado), que
provoca enfermedades respiratorias, en comparación con los
hidrocarburos que reemplazan.

Por otro lado, las empresas exportadoras, nucleadas en CARBIO, aclararon
que no participan del sistema de cupos de ventas al mercado doméstico,
regulado por la ley 26.093.

CARBIO reiteró la urgencia de avanzar en un nuevo proyecto de ley -el
régimen vence en 2021-, en sintonía con el formulado en el ámbito de
la Liga de Provincias Bioenergéticas, que permita abastecer el mercado
en un marco de libre competencia y contribuya con los beneficios medio
ambientales y en la salud humana.

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