En una reciente intervención en el programa «Ahora El Campo» de radio Mon Pergamino, Gabriel Carnevale analizó el impacto de la actual coyuntura internacional en el mercado agropecuario argentino, con especial énfasis en el sector ganadero. Carnevale destacó la situación inédita que enfrenta el mercado de la soja y cómo las estrategias de ventas escalonadas han permitido a los productores locales mantener precios competitivos en un contexto desafiante.
Según Carnevale, la expectativa de una cosecha récord en Estados Unidos y Brasil, junto con una fuerte intención de siembra, provocó una caída en los precios internacionales de la soja, perforando los $3.50. En Argentina, los expertos recomendaron a los productores esperar y ajustar sus presupuestos cuidadosamente. Este enfoque no busca perjudicar a nadie, sino optimizar la gestión comercial, similar a la práctica de embotellar vino cuando hay exceso de uva para venderlo progresivamente.
Esta estrategia de ventas escalonadas resultó eficaz. La industria aceitera, que la semana pasada pagaba $270.000 por tonelada de soja, ahora se ve obligada a desembolsar $285.000. Este fenómeno no solo impactó en el mercado de granos, sino también en el ganadero. Carnevale explicó que el mercado de Cañuelas, diseñado para absorber hasta 20.000 cabezas diarias, solo está recibiendo un promedio de 7.000, lo que ha generado nerviosismo entre los compradores que no logran cubrir su demanda.
En el mercado ganadero, esta escasez de oferta ha permitido a los productores convalidar precios más altos. En Pergamino, por ejemplo, una vaca gorda que hace 10 días valía entre $1.400 y $1.500, ahora se vende entre $1.600 y $1.700. Incluso las vacas de menor calidad, que hace 15 días se pagaban a $900, ahora alcanzan precios de $1.200, impulsadas por la demanda para productos como el enlatado de carne.
El consumo liviano también se ha defendido bien, con precios que oscilan entre $2.100 y $2.300, dependiendo del peso, mientras que el novillo pesado se mantiene firme en torno a los $2.050 y $2.100. En el mercado de invernada, la escasez de terneros ha llevado a que los productores decidan cuidadosamente si vender o continuar engordando, con precios que alcanzan hasta $2.700 para los terneros más livianos y $2.300 para hembras de calidad.
En resumen, en medio de un escenario internacional complicado y con los precios de los commodities en baja, Argentina ha logrado recuperar precio mediante una estrategia de control de oferta, que se traduce en un mercado ganadero que cierra la semana con una plaza tomadora y precios en alza.
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