En el programa de Radio Mon Pergamino, conducido por Gustavo Pérez Ruiz, el especialista en seguridad Maximiliano Bracher abordó el polémico proyecto de privatización de la seguridad municipal en Pergamino. Bracher expresó su escepticismo sobre la viabilidad y conveniencia de esta propuesta, que busca terciarizar ciertos servicios de seguridad local a empresas privadas, en lugar de mantener el control bajo la dirección municipal.
Durante la entrevista, Bracher analizó los aspectos más preocupantes del proyecto, señalando que existe una notable falta de claridad en los puntos clave, como el financiamiento y las responsabilidades de las empresas que asumirían la seguridad en ciertos espacios. «No hay un diagnóstico claro, no están bien definidos los mecanismos de control ni cómo se resolverían los incumplimientos», sostuvo Bracher, destacando que es crucial conocer estos detalles antes de avanzar con cualquier licitación.
El entrevistado comparó este modelo con experiencias previas en la Ciudad de Buenos Aires, donde la privatización de servicios específicos, como la seguridad en hospitales o eventos, ha generado una larga lista de incumplimientos sin consecuencias para las empresas contratadas. Según Bracher, «en caso de que este esquema se implemente en Pergamino, el riesgo sería aún mayor, ya que la seguridad es un tema sumamente delicado que no puede quedar a merced de privados sin una estricta supervisión».
Otro punto de preocupación expresado en la charla fue la posibilidad de privatizar el centro de monitoreo, un componente clave en las políticas de prevención de la ciudad. Pérez Ruiz y Bracher coincidieron en que delegar esta función podría debilitar las capacidades de respuesta del municipio y aumentar la inseguridad. «Sería un problema si se privatizan sectores clave sin un control firme del municipio», advirtió Bracher.
Además, el experto mencionó los riesgos asociados a la mercantilización de la seguridad, comparándolos con el modelo de privatización de cárceles en Estados Unidos, donde el sistema penal se convierte en un negocio que se retroalimenta. «Si la inseguridad se convierte en un negocio para las empresas privadas, estas no tendrían incentivos reales para reducir el crimen, ya que su lucro depende de la continuidad del problema», alertó Br
Finalmente, instó al Concejo Deliberante a ser cauteloso y no aprobar el proyecto sin contar con toda la información necesaria. «Una vez licitado el servicio, dar marcha atrás puede ser muy costoso para el municipio y, en última instancia, el contribuyente será quien pague las consecuencias», concluyó.
El debate sobre la privatización de la seguridad en Pergamino se presenta como un tema crucial que requiere un análisis profundo para evitar decisiones precipitadas que puedan comprometer la seguridad pública.
Escuchar la entrevista completa:















