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En la Argentina, los pastizales representan más de dos tercios del área continental del país, se distribuyen desde climas áridos a mésicos y sostienen una de las actividades económicas más importantes, como la cría de ganado bovino y ovino. Debido a que las alteraciones en el régimen de precipitaciones afectan de manera desigual la producción de forraje, un equipo de especialistas del INTA y del Conicet estudió, durante tres años consecutivos, el impacto de las sequías en nueve sitios específicos ubicados en la Patagonia argentina. La investigación “Forage provision is more affected by droughts in arid and semiarid than in mesic rangelands” fue recientemente publicada en la revista internacional Journal of Applied Ecology.

“La productividad forrajera que se necesita para alimentar al ganado está fuertemente determinada por la precipitación anual, que se ve afectada con frecuencia por períodos prolongados de sequía lo que representa un alto riesgo para la sostenibilidad de la cría de ganado en todo el mundo”, señaló Pablo Peri –investigador del INTA Santa Cruz y representante en el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC)– y agregó: “Dado que el bienestar humano, depende en gran medida del suministro de forraje para los herbívoros domésticos, es crucial estimar el impacto de las sequías en la producción de forraje de los pastizales”.

Por esto, el equipo de investigadores puso el foco en evaluar los efectos de la sequía inducida por manipulación en la producción de forrajeras para comparar la sensibilidad en pastizales ubicados a lo largo de un amplio gradiente de aridez, desde regiones áridas hasta regiones mésicas –sitios con mayores precipitaciones–.

Para esto se realizó un experimento de sequía coordinado en nueve sitios de pastizales, dispersos en un gradiente de aridez natural, con precipitación media anual que varían de 170 a 950 milímetros y con una temperatura media anual de 5°C a 21°C. “Estudiamos pastizales típicamente sujetos a pastoreo extensivo de ganado, altamente productivos, que abarcan una amplia gama en diversidad de especies de plantas relacionadas al forraje, tipo y textura del suelo, historia del uso de la tierra y tipo de ganado”, detalló Peri.

De acuerdo con los principales resultados, Peri explicó que “en siete de los nueve sitios evaluados encontramos efectos perjudiciales sobre la productividad del forraje durante el primer año experimental de la sequía y, en cinco de ellos, se acentuó aún más el impacto hasta el final del experimento, lo que muestra qué tan graves pueden ser estos eventos”.

Y agregó: “Encontramos que los pastizales áridos y semiáridos estaban más severamente dañados en su provisión de forraje debido a la sequía, en comparación con los pastizales mésicos. De hecho, en los más afectados, la productividad forrajera disminuyó, en promedio, 50 %”.

Fuente: INTA

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