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Nicolás Haller se encontraba en tránsito hacia México cuando el sismo de magnitud 7,4 sacudió Colombia. Contó cómo fueron los momentos de mayor tensión dentro del aeropuerto y describió la incertidumbre que vivieron los pasajeros.

“Fue todo muy raro”. Con esas palabras, Nicolás Haller, empresario del sector turístico de Pergamino, describió la experiencia que le tocó vivir el lunes 10 de agosto, cuando se encontraba en tránsito en el aeropuerto de Medellín y el fuerte terremoto que sacudió Colombia comenzó a sentirse dentro de la terminal aérea.

Haller había llegado a Medellín en un vuelo procedente de Buenos Aires y debía continuar viaje hacia Cancún, México. Mientras esperaba el embarque, decidió acercarse a una cafetería. Fue allí donde comenzó a percibir los primeros movimientos.

“Las chicas señalan algo en el techo que se estaba moviendo. Al ratito vino un movimiento suave, otro movimiento suave y después dos sacudones bastante fuertes”, relató en diálogo con medios de Pergamino.

Lo que inicialmente parecía un movimiento menor rápidamente se transformó en una situación de enorme tensión. El sismo, que en las primeras informaciones circuló con distintas magnitudes, fue posteriormente establecido en 7,4 y tuvo su epicentro en el departamento de Chocó. El movimiento se sintió con fuerza en amplias zonas del país, entre ellas Medellín, Pereira, Cali y Manizales. (El Financiero)

Incertidumbre dentro del aeropuerto

Uno de los aspectos que más impactó a Haller fue la falta de información inmediata.

“En ese momento, ahí en el aeropuerto, estábamos en el preembarque y no sabía nadie para dónde salir”, contó.

Según su testimonio, los pasajeros permanecieron inicialmente en el sector de preembarque mientras intentaban comprender qué estaba sucediendo. Haller incluso consultó a trabajadores del aeropuerto para saber si ese tipo de movimientos era habitual.

“Les digo: ‘¿Esto es habitual acá?’. Me dicen: ‘No, no pasó nunca’. Y ahí, cuando vi las caras de preocupación de ellos, fui entrando también en lo que sucedía”, recordó.

El momento de mayor tensión se produjo cuando parte del cielorraso y una estructura ubicada detrás del lugar donde había estado sentado cedieron producto de las sacudidas.

El propio Haller difundió posteriormente imágenes de ese sector en sus redes sociales. También relató que algunos pasajeros, ante la incertidumbre, abandonaron momentáneamente la zona de embarque y llegaron incluso hasta sectores de plataforma y pista.

“Cada uno reaccionó como pudo. En un primer momento no sabés qué hacer: si quedarte parado o salir corriendo”, explicó.

El vuelo finalmente pudo despegar

A pesar de la situación, el vuelo hacia México finalmente pudo operar.

De acuerdo con lo que les comunicó el capitán durante el viaje, la demora se había producido porque personal del aeropuerto estaba verificando las condiciones de la pista antes de autorizar los despegues.

Haller señaló que, posteriormente, el aeropuerto habría interrumpido sus operaciones, mientras las autoridades evaluaban las consecuencias del terremoto y la posibilidad de nuevos movimientos.

El temor a las réplicas también estaba presente entre los pasajeros. Colombia continuó registrando actividad sísmica en los días posteriores y este jueves 13 de agosto se reportaron nuevos temblores en el departamento de Chocó. (Red+ Noticias)

“Había gente llorando y en estado de shock”

El empresario pergaminense contó que el verdadero impacto de lo ocurrido comenzó a dimensionarse una vez que los pasajeros pudieron conocer la magnitud del terremoto.

“Había mucha gente en estado de shock, llorando, incluso después, una vez que ya habían abordado el avión”, relató.

En ese momento, muchos de los pasajeros todavía desconocían la magnitud de la tragedia que se desarrollaba en distintos puntos de Colombia.

El terremoto provocó graves daños en diferentes regiones del país. Pereira fue una de las ciudades más golpeadas y las tareas de búsqueda y rescate continuaron durante los días siguientes. En Belén de Umbría, por ejemplo, se reportaron más de 630 viviendas afectadas. (Caracol Radio)

El balance de víctimas también se incrementó con el correr de las horas. El último reporte difundido por Caracol Radio indicó que el número de fallecidos había ascendido a 265 personas. (Caracol Radio)

Un viaje de trabajo que terminó en una experiencia inesperada

Haller no viajaba al frente de un contingente turístico. Se encontraba en Colombia por motivos laborales, realizando un reconocimiento de hoteles antes de continuar hacia Costa Mujeres, Riviera Maya y Cancún.

“Venía de manera particular a hacer un reconocimiento de unos hoteles”, explicó.

En el tramo aéreo anterior había compartido viaje con un grupo de alrededor de 30 arquitectos provenientes de Buenos Aires, aunque ellos permanecieron en Medellín.

Una vez que llegó a México, Haller pudo comunicarse con su familia y llevar tranquilidad sobre su estado.

“Cuando empiezo a filmar las historias que subí después a mis redes era porque vi que era lo único que podía hacer para dar alguna señal. Tenía miedo de que volviese a suceder algo o de que a lo mejor esa estructura colapsara”, explicó.

“Por suerte estoy acá y estoy bien”, concluyó.

Colombia todavía siente las consecuencias del terremoto

A tres días del terremoto, Colombia continúa con las tareas de asistencia, búsqueda y reconstrucción en las zonas afectadas. Los organismos de emergencia mantienen el monitoreo de la actividad sísmica y advierten sobre la posibilidad de nuevos movimientos.

El Servicio Geológico Colombiano dispone de un sistema de monitoreo permanente de la actividad sísmica del país. (SGC)

El relato de Nicolás Haller permite ponerle un rostro local a una tragedia que dejó cientos de víctimas y enormes daños materiales: una experiencia vivida a miles de kilómetros de Pergamino, pero que comenzó con unos movimientos casi imperceptibles y terminó convirtiéndose, para quienes estaban dentro del aeropuerto de Medellín, en minutos de miedo, incertidumbre y desconcierto.

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