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En la Argentina la mayoría de las plantaciones se concentran en Salta y Jujuy. Sin embargo, el incremento de la demanda y el consecuente aumento del precio, sumado a las condiciones agroecológicas favorables para la producción de quinua en ciertas regiones del país han llevado a que este cultivo se expanda.

Con el objetivo de diversificar la producción local y aportar a la soberanía alimentaria de San Juan, desde 2013 el INTA trabaja para reintroducir el cultivo de la quinua en los Valles Andinos y Centrales de la provincia.

Para Nadia Bárcena –investigadora del área Ecofisiología del INTA San Juan–  diversificar con este cultivo agroindustrial de usos múltiples es una “oportunidad” porque permite reducir la dependencia de abastecimiento de alimentos provenientes de otras provincias. Es que, la quinua puede emplearse para consumo humano directo, procesado con valor agregado tales como harina o leche, y también, como forraje para animales y cultivo de cobertura.

Con respecto a la potencialidad de la provincia, Gonzalo Roqueiro, especialista en fisiología vegetal del INTA San Juan, subrayó las excelentes condiciones agroecológicas y fitosanitarias para la producción de granos y semillas, además de la posibilidad de mecanizar la siembra y cosecha, lo que permite bajar los costos de producción en más de un 60 % con respecto al cultivo tradicional de mano de obra intensivo. A su vez, se puede incluir en procesos de rotación.

Como si fuera poco, Bárcena reconoció que “hay un creciente interés de las empresas en adquirir quinua convencional y orgánica” y que este cultivo se volvió tendencia entre los productores de la región, a pesar de los obstáculos que se presentan.

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