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Los medios de vida de las personas que habitan el delta bonaerense dependen de la conservación de los humedales, que permiten la realización de actividades como la pesca artesanal, la cría de animales de granja, la recolección de junco y las huertas ecológicas, entre otras.

 

Si bien la diversificación productiva es una estrategia para sostener los ingresos de las familias, estos se ven afectados por el deterioro del sector productivo en el territorio, que provoca que los jóvenes rurales abandonen su lugar de origen en búsqueda de oportunidades –en la planta urbana, se dediquen a servicios vinculados al turismo, la construcción o el mantenimiento de parques, jardines y muelles–.

 

En este contexto surge el proyecto de construcción de estufas de alto rendimiento en el Centro de Formación Profesional 401 Paraná Miní, con el acompañamiento de la Agencia de Extensión Rural (AER) INTA Delta Frontal: una oportunidad para jóvenes rurales, pero también una respuesta a las demandas de las poblaciones del sector insular del Delta bonaerense.

 

“El objetivo principal es el de contribuir al fortalecimiento de jóvenes rurales a través de este emprendimiento, que incluye la fabricación de estufas de alto rendimiento con doble cámara de combustión con serpentina para calentar agua y horno para cocinar, y la producción de una prensa para la realización de briquetas o ladrillos con la biomasa disponible”, explicó Gabriel Giulano, responsable del proyecto por el INTA Delta.

Sobre las problemáticas detectadas, uno de los jóvenes que participa en el proyecto sostuvo que “quienes vivimos en la segunda y tercera sección del Delta sabemos que la utilización de leña y biomasa es una práctica cotidiana entre los habitantes por su disponibilidad y bajo costo, pero las tecnologías implementadas son de baja eficiencia, es decir, que se necesita una gran cantidad de leña para calefaccionar un ambiente”.

En esa línea, otro de los partícipes aseguró que, además, una familia “puede usar dos o tres garrafas de gas envasado de 10 kilos por mes, lo que supone un gasto de 2400 pesos mensuales”. Es por eso, que las estufas de doble cámara de combustión que pretenden construir, que presentan un rendimiento del 75%, permiten ahorrar dinero, disminuyen la emisión de gases contaminantes, ahorran combustible y no generan humo dentro de las viviendas.

Asimismo, Giuliano agregó que “el problema que acarrea la calefacción con garrafas es la emisión de monóxido de carbono”, y, en ese sentido, señaló que encontraron, en esta alternativa “una tecnología mucho más amigable con el medio ambiente, porque no contamina y al mismo tiempo reutiliza y aprovecha los desperdicios a nivel local”.

Por su parte, el director del Centro de Formación Profesional 402, David Olijavetsky, aseguró que “el desarrollo de la formación y la capacitación de jóvenes y adultos a través de oficios, contribuye a una mejor inserción laboral y mejora la calidad de vida de estas personas”.

“El objetivo es no solo llevar adelante el proyecto de construcción de estas estufas de alto rendimiento, sino que es más ambicioso aún”, explicó Olijavetsky y puntualizó: “Queremos ser la punta de lanza para un cambio de paradigma en la forma de calefaccionar. Una calefacción que sea más amigable con el medio ambiente y más segura para los seres humanos”.

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