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El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria realizó un informe sobre el impacto del fenómeno de La Niña, para el primer trimestre del año.

Al respecto, entre diciembre 2022 y febrero 2023 se espera un impacto de la sequía de un 77%, según los especialistas en Agrometeorología.

Desde el Instituto de Clima y Agua afirmaron que la mayoría de los modelos de pronósticos (dinámicos y estadísticos) continúan indicando la permanencia de la fase fría –La Niña- durante verano con intensidad leve a moderada. “La probabilidad de ocurrencia de esta fase es igual al 77% para el trimestre diciembre-febrero 2023, ante un 23% de probabilidad de ocurrencia de fase neutral”, indicó Gattinoni. Siguiendo a la especialista, “la probabilidad de continuar con La Niña disminuye al 50% para finales del verano equiparando la probabilidad de una transición a la neutralidad”.

A partir del pronóstico climático trimestral por consenso elaborado por el SMN e instituciones nacionales, la campaña de verano en las provincias de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, zona núcleo y este de Buenos Aires “podría continuar estando condicionadas por un verano con lluvias entre normales a deficitarias”. Y “esta situación estaría acompañada por temperaturas medias más cálidas, en particular sobre Buenos Aires y no se descarta que puedan registrarse periodos con temperaturas máximas más elevadas para la época”.

Ante este escenario, el organismo sugiere continuar con los manejos y decisiones que se vienen realizando hasta el momento, sabiendo que los cultivos podrían atravesar momentos críticos. Lo mismo se desprende para la ganadería donde este panorama también requerirá las medidas en cuanto a reducir su estrés calórico de la hacienda y asegurar su alimentación.

Sobre el noreste las producciones se desarrollarían en un verano también con altas chances de ser deficitario y estar acompañado de temperaturas medias normales. “De esta manera, haciendo hincapié de los focos de incendios que puedan generarse en este marco climático, es importante tomar medidas ya que tampoco se descarta que puedan darse periodos con elevadas temperaturas que puedan aumentar la propagación de este tipo de adversidad”, puntualizó Gattinoni.

Para las producciones regionales de NOA y Cuyo, el pronóstico climático prevé lluvias entre normales a superiores a las normales con temperaturas entre normales a más cálidas. “En cuanto a lluvias es un pronóstico más alentador ya que dichas regiones han transitado por situaciones deficitarias en particular el NOA”, expresó la referente.

Por último, el oeste de Patagonia podrá transitar por un verano con lluvias por debajo de lo normal y temperaturas medias más cálidas, mientras que, hacia el este de dicha región, son mayores las chances de normalidad en ambas variables meteorológicas.

Como estos últimos meses las diferentes producciones estarán condicionadas a las precipitaciones que puedan generarse a escala semanal o mensual producto de otros fenómenos oceánico-atmosféricos de escala global o regional que ocurren en el marco de esta Niña.

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