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Una tormenta solar severa continúa impactando este 13 de noviembre sobre la Tierra y mantiene en alerta a los sistemas tecnológicos y de comunicaciones a nivel global. El fenómeno fue clasificado en categoría 4 sobre 5 por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), tras el arribo de dos eyecciones de masa coronaria provocadas por fuertes llamaradas solares registradas a comienzos de esta semana.

Según los organismos de monitoreo espacial, las partículas solares cargadas ya interactúan con el campo magnético terrestre, dando lugar a una intensa tormenta geomagnética. Desde la NASA advirtieron que este tipo de eventos tiene un impacto directo sobre la infraestructura tecnológica moderna, en especial sobre los sistemas que operan fuera de la atmósfera.

Principales riesgos tecnológicos

Uno de los efectos más relevantes se da en los satélites, que pueden sufrir interferencias o fallas en sus sistemas electrónicos debido a la exposición directa a partículas de alta energía. Esto puede afectar servicios como el GPS, las telecomunicaciones, la transmisión de datos y señales televisivas, especialmente en satélites geoestacionarios y de órbita polar.

También se reportan interrupciones en las comunicaciones de radio, en particular en algunas bandas utilizadas por la aviación y la navegación marítima. La alteración de la ionosfera dificulta la propagación normal de las ondas, generando pérdidas de señal o distorsiones temporales.

En la superficie terrestre, el campo magnético ofrece una protección mayor, aunque el riesgo aumenta en zonas cercanas a los polos, donde la actividad geomagnética es más intensa y la infraestructura electrónica resulta más vulnerable.

Otros efectos visibles y energéticos

Como consecuencia de la tormenta, se intensificó la aparición de auroras boreales, un fenómeno visible que refleja la magnitud del evento solar. Estas luces se producen cuando las partículas solares ingresan en la atmósfera superior y chocan con los gases presentes.

Además, las tormentas geomagnéticas de esta intensidad pueden generar corrientes inducidas en las redes eléctricas, lo que obliga a las empresas de energía a activar protocolos preventivos para evitar sobrecargas o fallas en transformadores y líneas de transmisión.

Las autoridades continúan monitoreando la evolución del fenómeno mientras persiste la actividad solar elevada.

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