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Tras la derrota del oficialismo en la provincia de Buenos Aires, el Gobierno nacional comenzó a mover fichas para recomponer el vínculo con los gobernadores. Aunque varios mandatarios se muestran dispuestos a retomar el diálogo con la Casa Rosada, la mayoría coincide en que cualquier acuerdo político de fondo quedará para después de las elecciones del 26 de octubre.
La relación entre el presidente Javier Milei y las provincias fue tensa desde el inicio de su gestión, marcada por el fuerte ajuste fiscal, el recorte de transferencias y la eliminación de fondos compensadores. Ese escenario empujó a los gobernadores a coordinar posiciones, especialmente en el Congreso, donde se dieron los principales choques legislativos.
En los últimos días, los contactos se aceleraron luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le reclamara a Milei ordenar el frente político interno como condición en el marco de las negociaciones por asistencia financiera para la Argentina. Desde la Casa Rosada admiten que uno de los pedidos centrales fue reducir la inestabilidad parlamentaria.
En ese contexto, este lunes se reactivará el Consejo de Mayo en la Casa Rosada. Está confirmada la presencia del gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, en representación de las provincias, aunque el Gobierno busca ampliar la convocatoria. La articulación política estará nuevamente a cargo del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, junto al ministro del Interior, Lisandro Catalán.
Mientras tanto, los gobernadores agrupados en Provincias Unidas pondrán el foco en la campaña. Este martes se reunirán en Puerto Madryn, con Ignacio Torres como anfitrión, en un acto que apunta a consolidar un bloque de al menos 20 diputados nacionales. La foto buscará mostrar autonomía frente al Ejecutivo y peso propio en el Congreso.
Desde las provincias insisten en que el diálogo con Nación nunca se cerró, pero advierten que el clima electoral hace inviable una señal de consenso antes de octubre. “Siempre estuvimos dispuestos a hablar”, afirmó el gobernador pampeano Sergio Ziliotto, mientras que otros mandatarios, como Gustavo Sáenz y Alberto Weretilneck, reclamaron menos centralismo y anticiparon que después de las elecciones podría bajar la tensión.
En los despachos provinciales entienden que Milei necesitará respaldo legislativo para avanzar con reformas en la segunda etapa de su mandato. Pero también saben que una foto de acuerdo antes de las urnas podría fortalecer al Presidente en plena campaña. Por eso, todos miran el calendario.
El día después de las elecciones marcará un nuevo escenario: el Gobierno buscará gobernabilidad y las provincias, recursos. El diálogo está abierto, pero la negociación real quedó en pausa hasta que hablen las urnas.

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