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La provisión de nutrientes a los cultivos extensivos es una práctica ampliamente generalizada en la región pampeana, pero habitualmente el balance es negativo y cada año los suelos están más degradados nutricionalmente.

Normalmente, los productores utilizan fósforo, nitrógeno y azufre, aunque hay otros nutrientes necesarios para alcanzar buenos rendimientos, como los micronutrientes, que se encuentran en el suelo y cumplen destacadas funciones para las plantas.

A partir de trabajos realizados en varias campañas, la Agencia de Extensión Rural (AER) del INTA 9 de Julio –Buenos Aires– demostró el efecto positivo de la aplicación de tratamientos con zinc y microorganismos en el rendimiento del trigo.

“Quisimos comprobar la acción del zinc, un micronutriente que en los últimos años ha acentuado su deficiencia en muchos suelos de la región pampeana, pero también ver el comportamiento de una serie de bacterias que, aportadas conjuntamente con el fertilizante de base, hace que el mismo pueda ser aprovechado en mejor forma por los cultivos”, aseguró Luis Ventimiglia, jefe de la AER 9 de Julio del INTA y especialista en cultivos.

Fue así como se condujo una experiencia en trigo en el campo de la Familia Masacecci, donde el antecesor fue soja de primera, y se trabajó luego con cincel, disco doble acción, rastra de diente y rolo desterronador. Además, todos los tratamientos recibieron fosfato monoamónico como fertilizante de base

“La experiencia constó de un tratamiento testigo, otro con acetato de zinc amonio en solución, y otro con Accomplish LM, un producto formulado a base de tres especies de bacillus: lincheniformis, amyloliquefaciens y pumilus”, explicó Ventimiglia.

Además, antes de la emergencia, todos los tratamientos recibieron nitrógeno en forma de urea y en el mismo momento en el cual se aplicó nitrógeno también se aplicaron 14 kilogramos por hectárea de azufre como sulfato de calcio.

El especialista precisó que, “el ensayo se mantuvo libre de malezas, plagas insectiles y enfermedades”, y que “se pudo apreciar un mayor vigor del tratamiento que aportó Accomplish LM”.

“Por ejemplo, una de las evaluaciones permitió verificar que cuando el tratamiento con bacterias tenía un macollo bien desarrollado, el tratamiento con zinc poseía un macollo con medio desarrollo y el testigo un macollo incipiente”, señaló Ventimiglia.

Cabe destacar que “la campaña de trigo 2019/2020 fue muy buena en la zona, porque las precipitaciones alcanzaron, en el período crítico del cultivo, los 107 milímetros en octubre y los 102 en noviembre”, resaltó el especialista y agregó: “Estas lluvias fueron verdaderamente salvadoras para el trigo”.

De acuerdo con las evaluaciones realizadas durante el ensayo, cómo ya se explicó, el tratamiento que aportó Accomplish LM, siempre mostró un mejor vigor, y en segundo lugar se posicionó el tratamiento que suministró zinc.

“En lo que concierne a rendimiento, estadísticamente la variancia fue significativa al 10 % de probabilidad”, señaló Ventimiglia y puntualizo: “El tratamiento con el aporte del compuesto de bacterias tuvo un rendimiento de 6,6% por encima del tratamiento testigo, mientras que el tratamiento con zinc mostró un aumento de 2,8% en relación al testigo”.

El zinc y los microorganismos mejoran el rendimiento del trigo 1

Otro dato interesante tiene que ver con la proteína, en tanto, “el tratamiento con Accomplish LM, es decir, el que alcanzó más rendimiento absoluto, también fue el que logró el valor más alto de proteína”, indicó el especialista.

Según consideró Ventimiglia, los resultados obtenidos son muy similares a otros trabajos realizados en otras campañas, que demuestran un efecto positivo de la aplicación de Accomplish LM, en tanto permitió incrementar el rendimiento y mantener o incluso mejorar la calidad proteica del grano cosechado.

“La función de estos microorganismos sería similar a la que cumple un catalizador. Esto podría lograrse por la producción de determinado tipo de productos como enzimas, promotores de crecimiento, ácidos orgánicos y moléculas que emiten señales, que permitirían aumentar la velocidad de liberación del sustrato (en este caso, el fertilizante) para que la planta pueda asimilar”, precisó el jefe de la AER 9 de Julio.

Por último, Ventimiglia remarcó que “la experimentación e investigación es un trabajo constante las cual va permitiendo alcanzar logros que repercuten positivamente en la producción agropecuaria”.

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